Expo Milano 2015

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El diseño del Pabellón de México para la Exposición Universal Milán 2015 hace visible una multiplicidad de relaciones existentes —culturales, ecológicas, sociales y económicas— de la comida entre México y el mundo a lo largo de más de 500 años. Hoy resulta imposible pensar en cocinas tradicionales y locales de otras partes del mundo sin reconocer lo que México ha dado en estos 500 años. Desde el maíz y el tomate hasta el cacao y el chile, la historia natural y material de nuestro territorio se filtra y transforma otras cocinas y otros paisajes, desde el pomodoro italiano, el curry hindú o el chocolate belga.

Es por esto que el pabellón, en su arquitectura y concepto de exhibición, busca vincular estas narrativas históricas con la comida y cocina actuales y sus impactos en la producción, la distribución y el consumo.

El pabellón lo compone una plataforma inclinada y cinco cuerpos cónicos a manera de silos que la intersectan. Estas dos operaciones permiten flexibilidad y adaptabilidad para los distintos contenidos, agendas y visiones que se buscan comunicar en Milán teniendo espacios de exhibición cubiertos, al aire libre y finalmente los interiores de los volúmenes cónicos que pueden ser ocupados de diversas maneras.

La imagen del pabellón está asociada por igual a los cuadros de volcanes del Dr. Atl, el carácter de los silos existentes en el paisaje agrícola mexicano, el interior de un mercado, o el trabajo de Matias Goeritz.

El pabellón de México en Milán 2015 busca reconectar a los asistentes con los orígenes e historias de donde y como crece sus alimentos, recuperar la conversación sobre la comida como un privilegio social, cultural y cívico y desde su arquitectura evocar por igual memorias y paisajes que retos y futuros de la relación comida y planeta.

Para hacer esto hemos desarrollado un proyecto con una arquitectura/cultivo a la vez sencilla pero con carácter, basada en dos ideas:

 

1. La milpa, el silo y el mercado

La imagen del pabellón es capaz de evocar simultáneamente el paisaje productivo mexicano, la milpa, los espacios de almacenamiento como son los silos y el ambiente del espacio social de la venta, distribución y consumo de la comida que es el mercado. Se aprovechan así las posibilidades espaciales que ofrecen tres momentos fundamentales en la producción de aquello que nos alimenta: cultivo, almacenamiento y consumo.

Por otra parte, tomamos en cuenta no sólo las restricciones espaciales que se plantean para la ocupación del sitio sino sobre todo la idea de construir de manera que el suelo se mantenga, tanto durante la exhibición, privilegiando la circulación continua sobre los espacios cerrados, y luego tras la exhibición, para que, una vez desmontados los pabellones, el suelo se mantenga sin haber padecido cambios o transformaciones mayores.

Cultivar : un suelo y un techo

La cultura empieza en el suelo —literalmente, mas allá de todo juego de palabras, cultivar es el principio de toda cultura. Y entre las muchas formas de una arquitectura acaso original está el gesto que da forma a la tierra: repartiéndola y organizándola para el cultivo.

Del suelo y la siembra tomamos la traza: los surcos. Una plataforma de madera se eleva y transforma los surcos en una pérgola inclinada que, por un lado, sirve como terraza sembrada con maíz cultivado con tecnología hidropónica —combinando la fuerte tradición cultural de esa planta en la historia mexicana con las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías. Al mismo tiempo que se muestran así las distintas fases del crecimiento de la milpa en el tiempo que dura la exhibición se hace que el pabellón sea una pieza viva que nunca se presenta de la misma manera a los visitantes.

Almacenar : los silos

La forma de los silos es a la vez genérica y específica. Son una tipología arquitectónica cuya silueta se repite a lo largo de diversos paisajes agrícolas del mundo y en México se les encuentra en estados como el de México, Zacatecas, Hidalgo o Michoacán. Al mismo tiempo su forma responde de manera concreta a la forma que toma el grano almacenado en el interior por gravedad. La espacialidad del interior de un silo es tan rica como la imagen simbólica de su silueta.

Construidos a partir de una estructura simple y recubiertos con teja de cerámica, cinco silos, con la misma planta pero distintas alturas, generan el espacio cerrado para las distintas exposiciones, espacios para restaurantes y cafés, así como para un salón con distintos usos posibles para el centro de negocios.

Consumir : el mercado

El plano inclinado del suelo cultivado es al mismo tiempo techo de un espacio para exhibiciones informales que incluye áreas de estar, restaurantes y cafés, así como los servicios, bodegas y las oficinas del centro de negocios.

 

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2. Un paisaje vivo

Entendemos el pabellón no como un edificio sino como paisaje que se modifica a lo largo del tiempo, donde tanto la vegetación como la imagen del edificio hacen visible el paso de las estaciones, el ciclo de crecimiento de las especies en la milpa, así como su incorporación a ciclos sociales y de consumo determinado desde el inicio de su construcción hasta su clausura.

Desde el Decumanus, el pabellón se desarrolla como una plataforma en pendiente ascendente, construida de manera sencilla con madera y articulaciones metálicas. Se asocia por igual al guacal que a una cubierta sencilla de mercado. La plataforma genera un piso, espacio abierto para exhibir, y un techo que cubre el primer nivel del pabellón. Esta plataforma en su nivel superior aloja simultáneamente plaza, milpa y exhibición mediante un sistema de nichos horizontales y macetas/contenedores donde se cultiva la milpa. Como visitante uno es capaz de recorrer este espacio vivo en cualquier momento.

El pabellón no privilegia un solo itinerario sino que se presta a ser recorrido de varias maneras. En planta baja el pabellón se abre hacia el parque localizado en el oriente del predio mientras que en la zona poniente se localizan 5 pastillas de servicios que alojan cocinas, baños, oficinas y bodegas.

Los silos evocan esas arquitecturas anónimas de la producción y distribución alimentaria, no solo en México sino en muchas otras partes del mundo. Estos silos de 11 metros de diámetro en su parte inferior y de 12 a 14 de altura son los espacios centrales de exhibición. Por un lado generan flexibilidad y adaptabilidad, pero por el otro debido a sus proporciones y carácter, producen un espacio de contemplación, comunicación y aprendizaje privilegiado.

Ecología/Economía

La construcción de este pabellón esta guiada en principios de ecología y economía buscando el uso razonable de los recursos para lograr el máximo impacto con el menor costo y vincular esto con el hecho de que el pabellón es temporal.

Tanto los sistemas constructivos, como los materiales y procesos están pensados en su ciclo de vida total favoreciendo su desmontaje y reciclaje en lugar de su demolición.

Programáticamente también se busca economizar, generando espacios adaptables incluso dentro de la vida misma de la exhibición.

Proceso constructivo:

El pabellón se puede construir de manera sencilla, fácil, económica y sustentable.

La plataforma inclinada esta construida a base de una estructura de madera con articulaciones metálicas. El sistema de ‘celosía horizontal profunda’ permite rigidizar la cubierta a su vez que dejar ‘nichos’ que pueden ser ocupados por los huertos, exhibiciones verticales o una superficie caminable e impermeable.

La organización de esta cubierta permite el paso fácil de instalaciones, organización de la museografía e introducción de luz natural al primer nivel.

Los silos están construidos a base de una estructura metálica, que por su definición geométrica resulta muy eficiente y estable. Esas columnas y cerchas circulares metálicas son recubiertas por ‘tejas’ de cerámica de producción local fijas a una estructura secundaria. En el interior, pueden existir dobles recubrimientos según el carácter del espacio y la museografía, que también contribuyan al aislamiento térmico.

Esquemas de ocupación de los conos:

El concepto de los silos de exhibición esta basado en generar gran calidad espacial y material al mismo tiempo que versatilidad y adaptabilidad al programa y contenidos. Hemos desarrollado algunos posibles escenarios para estos silos a ser desarrollados de la mano del equipo curatorial y Proméxico, permitiendo distintos formatos, recorridos y arquitecturas interiores a desarrollar en su momento.

Ninguna de estas decisiones de transformación impacta de manera relevante ni los tiempos ni los costos ni los procesos constructivos. Adicionalmente se puede pensar en flexibilidad durante el tiempo de la exposición modificando el uso y espacio de alguno de los silos.

 

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Architects: AT103 in association with arquitectura911 and Alejandro Hernández Gálvez Principals: Francisco Pardo, Julio Amezcua, Jose Castillo, Saidee Springall, Alejandro Hernández Gálvez Design team: Rodrigo Solé, Rodrigo Durán, Rosalba Gómez, Carlos Ríos, Elena Klinnert, Jürgen Eisenhauer, Federico Colella, Sarai Cházaro Location: Milan, Italy Year: 2013